El Faro de las Orcas. Quién es Beto Bubas

Escrito por Gerardo Olivares

La primera vez que oí hablar de Beto fue en Marzo del 2004 mientras me encontraba en Mongolia rodando “La Gran Final”. Mi productor, José María Morales, vino a visitarnos, acababa de estar en la Patagonia y venía fascinado porque había conocido a un hombre fascinante cuya historia quería llevar al cine.
Beto, como todo el mundo le conoce, nació en Esquel, al pie de los Andes. Desde muy chiquito sintió una profunda admiración por el comandante Cousteau y desde entonces tuvo claro, que a pesar de haber nacido entre las montañas, su vida estaría conectada con el mar.
Roberto Bubas
Entró en el Cuerpo de Guardafaunas y lo destinaron a la Península Valdés, uno de los grandes santuarios de fauna salvaje en el Continente Americano, donde tuvo sus primeros encuentros con las orcas.
Durante 15 años vivió en la península, los tres primeros en una roulotte pegado al acantilado y aislado del mundo. Podía pasar meses sin encontrarse con nadie. Fue en esos primeros años donde empezó a interesarse por las orcas a fuerza de ir viéndolas pasar costeando frente a su casita rodante. Comenzó a estudiar sus comportamientos, sus movimientos; a identificarlas por la forma de las aletas dorsales y la montura; les puso nombres, registraba datos en su cuaderno de campo, etc, hasta convertirse en uno de los mayores expertos sobre orcas que hay en el mundo.
Este conocimiento y su cercanía con ellas le fue generando confianza, y un buen día, estando en la playa, apareció Mel, un macho cazador. Empujaba un alga con el morro y la dejó cerca de la rompiente. Beto entró en el mar hasta la cintura, agarró el alga y se la lanzó a Mel. La orca la empujó de nuevo y la dejó a su lado. Desde entonces Beto ha tenido innumerables encuentros con las orcas que le han convertido en una especie de leyenda; inspirador de una legión de seguidores que ven en su figura un ejemplo a seguir.
Hace unos años, un periodista escuchó la historia de un hombre en la Patagonia que tenía una relación muy especial con las orcas, y fue a visitarlo. El reportaje salió en la revista VIVA, una de las de mayor tirada en el país. Uno de los ejemplares llegó a casa de Graciela, una mujer de Buenos Aires, cuyo hijo sufría autismo. Cuando el chico, Agustín, descubrió la imagen de Beto acariciando orcas salvajes, se le dibujó una amplia sonrisa y pronuncio las primeras palabras en sus diez años de vida; yo, yo, yo. Su madre no daba crédito a lo que acababa de ocurrir. Contactó con Beto y fueron a visitarle, quería comprobar la reacción de su hijo al ver orcas salvajes, en libertad.
El encuentro de Beto con Agustín y su madre se convirtió en “Agustín Corazónabierto” un maravilloso relato que dio lugar al Faro de las Orcas, una película de ficción basada en hechos reales, y que verá la luz el 16 de diciembre.